Comparte historia víctima de fraude

Una mujer víctima de engaño telefónico depositó 5 mil pesos en un número de cuenta que los maleantes le proporcionaron, esto ante las amenazas de que los delincuentes le harían daño a su hija.

Aunque para ella significó perder el dinero que había juntado para pagar la renta, decidió hacer público su caso para evitar que otras personas caigan este tipo de engaños.

Y es que, de acuerdo con datos de la Secretaría de Seguridad Pública del Estado (SSPE), durante los primeros siete meses de 2016, mediante la línea 089 se recibieron 3 mil 314 denuncias por llamadas de engaño.

Los delincuentes buscaban obtener depósitos en efectivo para “liberar a familiares” de las personas que fueron blanco de este delito; pero por fortuna, en más del 95 por ciento de los casos se evitó que lograran su cometido.

A quien llamaremos “Laura”, relató a El Vigía que, aunque antes llegó a pensar que podría enfrentar la situación y evitar ser víctima de extorsión, cuando recibió la llamada sólo pensaba en el bienestar de su hija.

Relato de la víctima

“Yo estaba trabajando cuando me hablaron. Se escuchaba una joven llorando, y asocié la lada 55 con la Ciudad de México, donde tengo familia”, relató.

Mientras escuchaba los gritos: “Me subieron a una camioneta”, los supuestos captores, al parecer un hombre y una mujer, le dijeron: “Mire, nosotros no somos delincuentes, pero necesitamos que deposite 5 mil pesos”, relató.

Laura recordó que por lo que le decían y el tono que utilizaban, sólo pensó en conseguir el dinero; además, le advirtieron que no debía colgar el teléfono ni llamar a la policía. Sólo pedía que no le hicieran nada a su hija.

“Me manipularon de tal manera que le pedí mil pesos prestados a una clienta que estaba en el negocio. Reuní 3 mil entre el cajero y lo que me prestaron. Me pidieron depositar en el Oxxo y romper el comprobante”, contó.

Entonces, la persona que supuestamente estaba cautiva empezó a gritar y, a ella le empezaron a exigir más dinero con palabras altisonantes.

Depositó la segunda parte, con la promesa del maleante de que cumpliría su palabra de liberar a la víctima.

Luego le pidieron más, pero ella no accedió porque no tenía ni dinero ni alternativas para conseguirlo.

Fue cuando la voz al teléfono le ordenó ir a su casa y le avisó que su familiar estaba liberada.

Se da cuenta del engaño

Más tarde, Laura se dio cuenta de que todo había sido un engaño. Consideró que el estrés, el miedo, el temor de que le hagan daño a un ser querido y la forma en que operan este tipo de delincuentes la llevaron a caer en la trampa.

Aunque ya puso la denuncia correspondiente, su objetivo es alertar a la comunidad, evitar que pasen por los momentos que ella vivió y no perder lo que había logrado ganar, como fruto de su trabajo.

Llamó a la comunidad a informarse y mantener comunicación con sus familiares.

Con información de: El Vigia